Parte de la serie "Tu Scrapbook y Tú"
Siempre sucede... En cada cumpleaños, en cada boda, en cada graduación, reunión familiar, encuentro de amistades, fiesta de pueblo... Siempre tenemos a alguien que no puede resistir la tentación de colarse en todas y cada una de las fotos del evento... Y siempre tenemos a la persona que se niega rotundamente a aparecer en las fotos.
"No me retrates, que me he puesto taaan gorda..."
"No me tomes fotos, fíjate que estoy perdiendo el cabello..."
"Llévate esa cámara lejos, que ya se me están notando las arrugas de los ojos..."
Por supuesto, todos sentimos cierto grado de incomodidad con esos pequeños detalles que dejan huellas en nuestra imagen. Yo muy bien puedo mencionarles unas cuantas libritas demás, unas pocas canitas casi imperceptibles en las sienes, los ocasionales puntos de acné adulto... Quieren que siga? El punto es que todas (claro, los caballeros también) tenemos algunos de estos detallitos, que ante nuestros ojos son devastadores...
Aún así, tu vida continúa, tu mundo sigue girando, tu gente te sigue apreciando... y tu historia merece ser contada, incluyendo ver tu imagen, ahora, tal cual eres.
Qué tal luces hoy? Permíteme contarte de mí. Mi cabello está algo rebelde, y sí, mis libritas demás siguen conmigo. Pero pasé todo el día con mi padre, que ahora vive a cientos de kilómetros de distancia. Piensas que me preocupó como me veía cuando tuve la oportunidad de fotografiarnos juntos? Piensas que a él le preocuparon mis "defectillos"? Supones que a mi hermano, en un país diferente, le importa más como luzco que simplemente tener una foto de su papá y su hermana? Es mi historia, es quién soy, aquí, ahora.
Si tu imagen hoy no es necesariamente la que sueñas, aún tienes derecho a aparecer en fotos y a contar tu historia en tus scrapbooks. No le niegues a la gente que te ama el conocer tu historia. Eres quién eres, tal como eres, y eso, simplemente, es una maravilla.